El fùtbol es una pasiòn y yo soy un apasionado del fútbol. Cada hincha de fútbol tiene –en mayor o menor medida- su corazòn volcado hacia los colores de su divisa, de su club. Se nace amando una camiseta, unos colores. Es tanta la pasiòn, que suele decirse que puede cambiarse de mujer o de marido, pero jamàs de escuadra.

Desde niño soy hincha de SAN LORENZO DE ALMAGRO, uno de los “cinco grandes” del fútbol argentino. Este año mi club cumpliò sus primeros 100 años de existencia. Obviamente estuve en el festejo.


Por esa camiseta me desvivo, me apasiono, grito, lloro, me convierto en un energùmeno sentado en las gradas de una tribuna y dejo de ser durante dos horas El Inefable -el circunspecto abogado que transita los pasillos de Tribunales- para transformarme en un ser casi irracional que vibra con los goles propios hasta el paroxismo y lamenta los de los rivales impregnàndome de un odio extremo hacia ellos. Por suerte todo eso tiene una duraciòn de no màs de dos horas.

Es cierto que los coletazos continùan generalmente al dìa siguiente y en los sucesivos (depende de la trascendencia del partido jugado), con las cargadas, bromas y chanzas que nos hacemos entre los que defienden otros colores. Es parte del juego, del folclore futbolero.

Este año SAN LORENZO està jugando la COPA LIBERTADORES DE AMERICA, el màximo torneo futbolìstico a nivel continental. Lamentablemente, somos el ùnico equipo de los llamados “grandes” que nunca ganò ese torneo, por lo tanto, es nuestra Copa pendiente y todos los hinchas estamos obsesionados por obtenerla.

Ayer se disputò el partido revancha de los octavos de final contra uno de nuestros clàsicos rivales, el Club Atlètico RIVER PLATE, conocidos como las “gallinas”, por su natural tendencia a aflojar en los momentos decisivos. Jugàbamos en su estadio, el Monumental, colmado por toda la aficciòn riverplatense. Ganando 1 a 0 pasaban de ronda y nos dejaban afuera de la Copa. A los 15 minutos ya ganaban 1 a 0. Nos expulsaron a un jugador y quedamos con 10 jugadores. Asì terminò el primer tiempo. Al comenzar el segundo tiempo, expulsaron a otro jugador de San Lorenzo y le concedieron un penal a River: 2 a 0. Estàbamos en el horno. Parecìa imposible cambiar el resultado con 9 hombres contra un equipo completo, en su propio estadio, rodeados por 50.000 enfervorizados simpatizantes.

Pero se produjo el milagro “santo”. A los 24 minutos los embocamos y nos pusimos 2 a 1 y cuatro minutos después, GOL de SAN LORENZO! 2 a 2 y a cobrar. Las gallinas, haciendo honor a su mote bien ganado arrugaron y terminaron sufriendo la eliminación màs oprobiosa de su historia.

Nos dicen LOS CUERVOS, y como buen cuervo, esta humilde dedicatoria es para todas las gallinas. YA ESTAMOS EN CUARTOS DE FINAL. EL SUEÑO ESTÀ MAS CERCA!!!