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Lo sabía, lo presumía, lo presentía.

Yo sentía que había algo que me conservaba jovial, sano y fuerte como un toro.

No sabía que era, a que se debía, pero indudablemente estaba allí, al alcance de mi mano y lo estaba utilizando. Sin saberlo.

Cada vez que leía los agoreros pronósticos y diagnósticos de todos esos médicos y científicos desocupados, que para matar el tiempo se encargan de estudiar las causas del envejecimiento prematuro, la muerte anticipada y todas esas boludeces sin sentido, que luego en la práctica no resultan para nada acertadas, me parecía que le erraban. Que conmigo no se daba.

Quién no leyó algunas vez que el exceso de tabaco, el stress, la vida sedentaria, el comer grasas y pocas verduras o frutas, la ingesta de alcohol, terminan provocando tal desastre en nuestro organismo que, quienes tenemos esos hábitos estamos mas cerca del arpa que de la guitarra?

Sin embargo, he visto infinidad de casos en los que seguir dietas aparentemente sanas no da ningún resultado.

Sin ir más lejos, hace unos días falleció un vecino del barrio, pobre. El tipo era vegetariano, no fumaba, no bebía, trotaba todas las mañanas por el parque, llevaba una vida de monje tibetano. Murió los otros días al amanecer. Claro, se levantaba temprano también. Sería por aquello de “al que madruga, Dios lo ayuda”. Dios no se apiadó. Con sus pantalones cortos, su camiseta deportiva y zapatillas voladoras, venía de trotar como lo hacía diariamente y al cruzar la avenida no vio a un taxi que pasaba raudamente y allí quedó. Estampado como una mariposa en el radiador del automóvil. Eso sí, murió sano.

Por eso mi alegría al abrir el diario una de estas mañanas y encontrarme con la noticia.

El titular decía: “EL VINO, BUENO PARA EL CORAZON Y CONTRA EL ENVEJECIMIENTO”. No voy a transcribir la nota completa porque sería un exceso. Además, seguramente muchos ya la habrán leído. Solo referenciaré un pequeño extracto de la misma. Dice asi: “Los vinos tintos, especialmente las variedades malbec y cabernet sauvignon (MIS PREFERIDOS!), tienen componentes antioxidantes que retrasarían el envejecimiento celular y que también contribuyen a disminuir el tamaño del área afectada ante un infarto de miocardio” (Diario "Clarín", del 07.06.08)

Tenía el remedio! Lo sabía! Ya estoy reponiendo en mi bodega esas variedades de tinto, y por cualquier cosa, agregaré merlot, syrah y todo tipo de varietales.

A chupar sin culpa! Rejuvenezcamos! Estemos sanos!

Viva Osiris, Dionisio y Baco!